
“El municipio, como la familia, arrancan de una sola realidad humana: la condición ineludible de ser el hombre un ser concreto, de vivir su existencia dentro de un cuadro de valores por él nunca libérrimamente hallados, sino con los cuales se topa de bruces apenas abre los ojos a las luces de la vida; de que su saber sociológico le viene de una línea y en un lugar que él no determinó, empero en los que se encontró situado por el mero hecho de nacer. Todas las teorías totalitarias de la apoteosis del Estado, igual que todas las teorías anarquizantes de la deificación del individuo abstracto quiebran, añicos de cristal de vaso roto, al choque con esta verdad indiscutible. Sangre y suelo, familia y municipio, hácennos ser lo que somos, nos guste o no nos guste. La fuerza de los factores sociológicos es más eficaz que el oportunismo de las decisiones arbitrarias. Nunca fue el hombre un algo abstracto ni nunca poseyó derechos abstractos como los que les regalaron las sucesivas Declaraciones de los derechos del hombre en la pomposa vacía literatura que corre desde la Revolución Francesa hasta la ONU contemporánea.”
Francisco Elías de Tejada y Spínola (1917-1978)
En estos días previos a las próximas elecciones autonómicas y municipales estamos viviendo en la práctica totalidad del territorio español un nuevo ejemplo de manipulación democrática tan propio del liberalismo; en esta ocasión, llevado a cabo por lo que se han dado en llamar “grupos antisistema”. El movimiento lo está liderando una plataforma autodenominada “Democracia real ya”, aparentemente un grupo sin tintes políticos, surgido de la nada como las setas, que representa a los que ellos llaman “indignados”. Amparados en una aparente heterogeneidad política y social, hay quien dice que se hace difícil identificar los objetivos de unas protestas propagadas a través de las redes sociales y fructificadas en las vísperas electorales, (¡qué casualidad, hombre!, otra vez igual…), en una serie de concentraciones cuya finalidad es acabar con la oligarquía partidista. Desde las páginas de determinada prensa “pseudomonárquico-liberal-derechista” se nos quiere hacer ver que el responsable de este florecimiento antisistema es el Gobierno de izquierdas que manda en España desde hace ocho años y no la propia podredumbre del sistema democrático. Ante la preocupación que todos tenemos en saber quien ó qué cosa está detrás de todo esto, me he sumergido literalmente en internet y he podido encontrar algunas cosas interesantes… 
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Ahora resulta que para la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra, (el primogénito del orejudo Príncipe de Gales y heredero de la Corona Británica), con la bella señorita Kate Middleton, (me recuerda a aquello de “Don Middletón tenía tres gatos…”), Scotland Yard ha dispuesto a más de cinco mil agentes especiales para velar por la seguridad del casorio.
En estos pasados días de Semana Santa en que, por una parte hemos conmemorado los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y por otra hemos vuelto a sufrir la persecución religiosa de los autodenominados “perturbados” que lo mismo entran desnudos en una Capilla Universitaria, que le arrancan un brazo a la imagen del Gran Poder de Sevilla, que destrozan un Sagrario profanando la Sagrada Forma, que le meten fuego a la Cripta de la Sagrada Familia de Barcelona; he estado reflexionando sobre la postura a adoptar por los carlistas ante esta oleada de vandalismo anticatólico. Incluso cuando realicé el pasado Miércoles Santo mi Estación de Penitencia junto a mis hijos, estuve pidiéndole a Dios, bajo mi antifaz, que me iluminara y que iluminara a los que, de una u otra forma nos definimos como católicos.
