Los carlistas dan la bienvenida al Santo Padre y alertan ante quienes recortan su mensaje

(05/JUN/26. NOTA DE PRENSA) – Con motivo de la visita apostólica de Su Santidad el Papa León XIV, la Comunión Tradicionalista Carlista desea expresar su más cálida bienvenida al Santo Padre en nombre de quienes, como católicos y carlistas, fieles siempre a Roma, reconocen en la Iglesia de Cristo la guía espiritual de los pueblos y la fuente de toda restauración moral y social.

España, tierra de María, marcada por una profunda vocación católica y misionera, recibe al Sucesor de Pedro con esperanza, respeto filial y espíritu de oración. Para los carlistas, esta visita -cuando se acaba de cumplir el centenario de la encíclica Quas Primas que instituyó la solemnidad de Cristo Rey- es una ocasión providencial para que nuestra Patria vuelva a mirar a Dios, reafirme su Fe, y redescubra en el Evangelio y en la Soberanía de Cristo el fundamento de una sociedad ordenada al bien común. En los próximos días muchas familias carlistas, entre millones de católicos españoles, participarán en los distintos encuentros programados para orar con el Vicario de Cristo y escuchar con atención sus palabras.

No toda España compartirá estos sentimientos. Los representantes de las ideologías anticristianas y del corrupto sistema partitocrático que detenta las principales magistraturas del estado van a hacer todo lo posible -ya lo están haciendo- por recortar y adulterar el mensaje católico. Para el discurso políticamente correcto, León XIV debiera limitarse a repetir un mensaje buenista en relación con el desorden migratorio y a reconocer el genio artístico de Antoni Gaudí. Poco más.

Existen sin embargo otras muchas realidades dolorosas y preocupantes en la España de 2026 a las que la Iglesia y todos los fieles católicos, de una u otra forma, tratamos de dar respuesta:

  • Los ataques de la «cultura de la muerte» a los niños no nacidos y a los más débiles, a la familia y a la misma naturaleza humana, que son la demostración primera de una sociedad vacía que camina al suicidio.
  • El problema migratorio, que como bien ha explicado el mismo León XIV, más allá de su dimensión humanitaria, no puede abordarse sin tratar de corregir las injusticias que genera una inmigración masiva y desordenada en los países receptores y en los emisores.
  • El crecimiento del islamismo y del protestantismo en nuestra tierra, que no es algo irremediable o fortuito sino un fenómeno alentado por aquellos que odian la misma identidad de España.
  • El crecimiento desmesurado de estructuras burocráticas -a menudo corruptas- que asfixian las libertades concretas de las familias y los cuerpos sociales naturales.
  • Las políticas educativas, laborales y de vivienda que dejan a los jóvenes desamparados ante un futuro de explotación y falta de recursos.
  • El odio y el guerracivilismo promovido por las llamadas leyes de memoria, que ocultan la persecución anticatólica de los años 30 del siglo XX y pretenden incluso la destrucción monumental como medio para negar la verdad.

En medio de todas estas dificultades, los carlistas confiamos en que esta visita apostólica sea semilla de conversión, de unidad en la Fe, y de renovación moral para España. Que María Santísima, Reina de las Españas, acompañe al Santo Padre durante su estancia entre nosotros y obtenga de su Hijo la gracia de que nuestra nación vuelva a ser, con humildad y firmeza, servidora de Cristo y de su Iglesia.

Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista

Ante la corrupción del régimen

Los continuos escándalos de corrupción que sacuden la vida pública española no constituyen ninguna anomalía ni motivo de sorpresa. Son, por el contrario, una consecuencia lógica de un sistema político basado en la partitocracia liberal, en la lucha permanente por el poder y en la subordinación del bien común a intereses ideológicos, económicos y electorales.

Mientras unos partidos fingen escandalizarse por las corrupciones ajenas y otros buscan excusas para las propias, el pueblo español contempla una vez más el triste espectáculo de una alternancia que cambia los rostros y las siglas, pero mantiene intactos los mismos vicios estructurales. La corrupción no aparece contra el sistema: nace del propio sistema.

La partitocracia necesita del enfrentamiento continuo, de la propaganda, del clientelismo y de la ocupación de las instituciones para sobrevivir. Convierte la política en una lucha de bandos y al pueblo en una masa de hinchas dispuestos a justificar los abusos de los suyos mientras denuncian los del adversario. Y así, entre escándalos, pactos y relevos, continúa girando el mismo tiovivo decadente.

Los carlistas rechazamos la idea de que esta degradación sea inevitable. Ni creemos que el hombre sea bueno por naturaleza y la sociedad quien lo corrompe, ni que el hombre es siempre un lobo para el hombre. Sabemos perfectamente que somos la criatura más preciosa de la Creación pero que tenemos una naturaleza caída por el pecado que nos obliga a poner coto a posibles abusos. España conoció durante siglos formas políticas más sanas, más responsables y más cercanas al pueblo real que el actual régimen de partidos. La Tradición política española supo establecer límites al poder y mecanismos eficaces de responsabilidad pública allí donde hoy sólo existe impunidad protegida por estructuras partidistas.

Frente a la corrupción institucionalizada, seguimos reivindicando principios tradicionales de gobierno y control político como el juicio de residencia, mediante el cual todo cargo público debía responder de su gestión y de su enriquecimiento antes y después de ejercer sus responsabilidades. Quien administra bienes públicos debe rendir cuentas al bien común y no servirse de él para su beneficio personal o partidista.

La regeneración de España no vendrá de quienes han construido y sostenido este régimen, ni de reformas cosméticas destinadas únicamente a restaurar la confianza en unas estructuras agotadas. Sólo la recuperación de una concepción política fundada en la verdad, la justicia, la responsabilidad y el orden social cristiano podrá devolver dignidad a la vida pública española.

Dios, Patria, Fueros y Rey.

Junta Regional de Andalucía Occidental de la Comunión Tradicionalista Carlista.

Elecciones Andalucía 2026

Declaración de la Junta Regional de Andalucía Occidental de la Comunión Tradicionalista Carlista ante las próximas elecciones al parlamento autonómico

Ante la convocatoria electoral del próximo domingo 17 de mayo en Andalucía, esta Junta Regional desea dirigirse a todos los andaluces de buena voluntad para ofrecer una reflexión serena y responsable desde los principios de la Tradición.

El Carlismo jamás ha considerado la partitocracia liberal como la forma natural y legítima de representación política de los pueblos de España. El orden político justo no nace de la lucha permanente entre partidos ni de la soberanía absoluta del número, sino de una sociedad orgánica fundada en orden social cristiano, en las libertades concretas de los cuerpos sociales naturales y en el servicio al bien común.

Por ello, no depositamos una confianza providencial en los procesos electorales ni esperamos de este sistema la regeneración moral y social de nuestra Patria. Décadas de liberalismo político y económico han producido una sociedad crecientemente secularizada, marcada por la ruptura de los vínculos naturales, la precariedad familiar, el desarraigo comunitario y la subordinación de toda la vida social a intereses ideológicos, partidistas y económicos.

Con espíritu filial y plena comunión eclesial, queremos asimismo recoger y valorar positivamente el reciente comunicado de los Obispos del Sur de España, reconociendo en él la defensa de principios fundamentales como la dignidad de la persona, la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, la familia basada en la unión estable de hombre y mujer, y abierta a la vida o la atención a los más vulnerables.

El deber moral del católico en cuanto a su participación en la política no es votar, sino permanecer fiel a la ley de Dios y procurar el bien común. El voto únicamente puede considerarse moralmente aceptable cuando no implica cooperación con opciones contrarias a la ley natural y al orden cristiano. Cuando las alternativas con presencia efectiva en el sistema político aceptan, de un modo u otro, graves males morales —como el aborto, la eutanasia, la ideología de género, órdenes económicos injustos o la secularización de la vida pública—, la abstención es una postura moralmente lícita y coherente. Del mismo modo, no debe despreciarse el valor testimonial de apoyar candidaturas que, aun careciendo de expectativas reales de representación, mantengan una defensa íntegra y sin ambigüedades de los principios no negociables del orden natural y cristiano.

Igualmente, debemos recordar que el llamado “mal menor”, en cuanto mal, jamás puede convertirse en bien ni ser asumido como ideal político permanente. Demasiadas veces se ha utilizado este argumento para pedir a los católicos que respalden estructuras y programas incompatibles con la civilización cristiana.

Tampoco basta con reivindicar espacios de “objeción de conciencia” dentro de un sistema que legaliza la injusticia. El problema principal no es solamente proteger a quienes no quieran colaborar con el mal, sino combatir y derogar las propias leyes inmorales que ofenden la ley de Dios y destruyen el bien común.

Frente a una sociedad cada vez más individualista, arrojada al consumismo y al utilitarismo y sometida a intereses económicos ajenos al pueblo real, el Carlismo sigue afirmando la necesidad de restaurar un orden social verdaderamente cristiano, donde la política vuelva a estar subordinada a la verdad, la economía al servicio de las familias y del trabajo digno, y las comunidades naturales recuperen sus libertades y su protagonismo frente al Estado y los poderes financieros.

Por todo ello, ante esta nueva convocatoria electoral, llamamos a actuar con recta conciencia, sin ceder al miedo ni al posibilismo que tantas veces ha servido para consolidar los mismos males que se dicen combatir. La esperanza no puede ponerse en la mera alternancia de partidos ni en estructuras políticas nacidas de principios ajenos a nuestra tradición, sino en la restauración de un orden social cristiano fundado en la verdad, la justicia, las libertades reales y el bien común.

Dios, Patria, Fueros y Rey.

(descarga aquí)

1 de Mayo, San José Obrero

En el día de San José Artesano, Santo Patrón de los trabajadores, los carlistas reivindicamos la dignidad del trabajo frente a un sistema que, bajo distintas máscaras, sigue relegando al hombre a mero instrumento. Tanto cuando el poder se concentra en el Estado como cuando se entrega sin límites al mercado, el resultado es el mismo: desarraigo, injusticia y explotación.

Frente a ello, afirmamos un orden social en el que la economía esté al servicio de la persona y del bien común. Un orden donde el trabajo no sea mercancía, sino vocación; donde la propiedad implique responsabilidad; y donde la riqueza se distribuya con justicia, atendiendo a las necesidades reales de las familias y comunidades.

Creemos en una sociedad orgánica, vertebrada por cuerpos intermedios y por la organización natural de los oficios, donde la economía vuelva a tener rostro humano y el trabajo recupere su dignidad propia. Frente a la masificación, el desarraigo y la lucha permanente entre intereses enfrentados, defendemos una sociedad basada en la responsabilidad compartida, y una verdadera justicia social, que no puede existir cuando se aparta a Dios de la vida pública, ni puede existir un orden justo sin reconocer que toda autoridad y toda economía deben estar sometidas a un orden moral superior.

Viva Cristo Rey.

Campaña por el «tranvibús» en Sevilla

Carlistas sevillanos han participado en las protestas de vecinos de Sevilla Este -y otros barrios- por la imposición del llamado «tranvibús».

Desde el poder político se ha elegido un medio de transporte que tiene más de elemento de propaganda y restricción de la movilidad de los vecinos que de servicio público. Con el elemento propagandístico de un medio de transporte «ecosostenible», en un distrito que necesita soluciones de transporte público se ha impuesto lo que no es más que un autobús eléctrico que además ha sido acompañado de restricciones, eliminación de zonas de aparcamiento y carriles de circulación y, fieles a sus proyectos de la agenda 2030, limitación de la capacidad de movimiento de los vecinos y trabas al transporte y propiedad privada.

Bien están las inversiones en transporte público que sirvan a los vecino y faciliten su vida. Pero estaremos siempre en la denuncia de proyectos de lavados de cara «ecosostenibles» que en lugar buscar esa facilidad y servicio sean herramientas de control y limitación de movimientos.

Nota de Prensa – Un sistema corrupto

NOTA DE PRENSA DE LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA

UN SISTEMA CORRUPTO

(10/6/25. NOTA DE PRENSA) – Pedro Sánchez puede manipular las instituciones a su antojo y ponerlas al servicio de los enemigos de España porque un día fue presentado por la propaganda como la honradez personificada que venía para poner fin a la corrupción de los otros. Ahora, siete años después, en un previsible movimiento pendular, es Sánchez (y su familia) quien se ha convertido en el blanco de todas las críticas, como si fuera nuestro único problema. El mismo cuento de siempre con distintos personajes.

El sistema de la dictadura partitocrática que padecemos, tal como fue diseñado en la Transición, funciona de esta manera: la propaganda oculta la historia de los hechos recientes; cada noticia tapa la del escándalo anterior; los fanáticos de cada partido son programados para dolerse solamente de las corruptelas de sus adversarios. De esta forma la corrupción se perpetúa porque si todos son corruptos al final nadie es corrupto. La corrupción se enquista y se institucionaliza.

Los carlistas, llevamos casi 200 años señalando los males del sistema liberal y la trampa del partidismo. Un sistema que nació para aniquilar a la verdadera España utilizando la mentira como herramienta destructiva. La corrupción en España no es una anomalía de Sánchez, no es cosa de la actual mafia socialista, no es una característica exclusiva ni del PP ni del PSOE. Es la gasolina que necesita el sistema para seguir funcionando. Para disponer de una casta obediente a los siniestros dictados globalistas; para mantener un entramado de chiringuitos y de estómagos agradecidos; para secuestrar con un relato propagandístico sesgado la voluntad de millones de votantes cuya conclusión práctica es: “sí, son corruptos, pero son nuestros corruptos”.

Siempre ha habido corrupción, personas que enfrentadas a la ocasión propicia han sucumbido a la tentación del dinero fácil o de una vida cómoda. Sería importante recuperar instituciones clásicas de nuestra tradición política como el juicio de residencia o el mandato imperativo. El problema de la modernidad, el que generaron las revoluciones liberales, es sin embargo más profundo porque al desligar la economía de la moral justificaron e institucionalizaron el engaño, el abuso al débil y el robo. Además, por encima de los casos individuales, los partidos políticos, por su propia estructura, se han convertido a menudo en auténticas bandas más preocupadas por defender a los suyos que al bien común.

La lucha contra la corrupción de los poderosos no puede pues limitarse a perseguir las últimas consecuencias, los últimos escándalos. Ha de ser una lucha constante y estar dirigida a combatir las raíces mismas del problema:

  • Es preciso limitar el poder excesivo del estado; hacer que la política vuelva a ocuparse de lo suyo y liberar a los cuerpos sociales naturales de las garras de una administración desmesurada.
  • Hay que eliminar la misma idea de partido político. Los partidos podrían constituirse de forma coyuntural en torno a asuntos puntuales y opinables, pero no para dividir de forma institucionalizada la vida política.
  • Hay que devolver a los tribunales su independencia para que en nombre del rey (legítimo) y al servicio de la Justicia puedan someter a todos a la ley.
  • Por último, cualquier esfuerzo será inútil si no viene acompañado de una regeneración moral de España. Una vuelta a nuestras raíces católicas que son las únicas que, en última instancia, pueden ayudar al establecimiento de un buen gobierno.

Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista

Mensaje a nuestros obispos con ocasión de la muerte del Papa Francisco

En días pasados, la Junta Regional Carlista en Andalucía ha remitido el siguiente mensaje a los obispos de la región:

La Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista de Andalucía, se dirige a Vuestra Excelencia para expresarle, en nombre propio y en el de todos sus correligionarios, sus más sentidas condolencias por el fallecimiento de Su Santidad el Papa Francisco, con el deseo de que Dios le conceda la paz y el consuelo en esta difícil hora a usted y a toda la comunidad diocesana.

Unidos en oración con toda la Iglesia, imploramos al Espíritu Santo que asista con su especialísima gracia al Colegio Cardenalicio en la próxima elección del Sumo Pontífice.

Atentamente,

Junta de Gobierno CTC Andalucía

Animamos a todos nuestros seguidores y amigos a elevar oraciones por su eterno descanso así como por el próximo cónclave.

Comunicado: Asamblea de la Comunión Tradicionalista Carlista en Andalucía

Asamblea General CTC Andalucía.

El pasado 15 de marzo de se celebró Asamblea General de la CTC Andalucía en el Círculo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla, que fue convocada con el propósito de renovar la Junta Regional tras el reciente fallecimiento de nuestro presidente, don Manuel Onrubia Baturone, q.e.p.d.

Dado que a la convocatoria sólo se presentó una candidatura, quedó proclamada en el acto.

La nueva Junta Regional está compuesta por los siguientes correligionarios:

  • Presidente: Antonio Urzáiz Gutiérrez de Terán
  • Secretario: Javier Moreno Carrero
  • Tesorero: Ángeles Barrau Lena
  • Vocales: Enrique Izquierdo Corbí, Gonzalo García Yangüela y Fernando Bernáldez González de Aguilar

Junta Regional CTC Andalucía

Manifiesto en defensa de la Vida

En el día de los Santos Inocentes del año 2024, a la finalización de nuestra convocatoria mensual del Rosario por la Vida en Sevilla, se ha procedido a la lectura de un manifiesto del Circulo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla y de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista Carlista en Andalucia.

les dejamos a continuación grabación de la lectura y texto del manifiesto.

¡Viva Cristo Rey!