Es un hecho cierto que a todos los católicos nos “choca” la nueva festividad importada de Estados Unidos para la víspera del día de Todos Los Santos. Pero, además, a los católicos que somos padres de niños pequeños, no sólo nos choca, sino que nos preocupa enormemente.
Festividad de nacimiento pagano con reminiscencias celtas, basa su origen en la creencia de que la línea que une el mundo de los vivos con el de los muertos se difuminaba permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar de uno a otro. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados mediante el uso de máscaras. El propósito de estas era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. Otra práctica común era la invocación por parte de los druidas a su dios Samagin ó “señor de la muerte” con fines adivinatorios.
Durante la romanización de Britania, la festividad fue asimilada por las propias tropas romanas que ya celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre otra fiesta pagana conocida como “Fiesta de la cosecha” en honor a Pomona, diosa de los árboles frutales; hasta que en el Siglo VIII, el Papa Gregorio III la declara oficialmente como fiesta PAGANA y, posteriormente su sucesor, Gregorio IV instaura el día 1 de Noviembre como el Día de Todos los Santos. Con posterioridad, en el año 998, San Odilón, monje benedictino y V Abad de Cluny en Francia, instituyó el día 2 de Noviembre como Día de los Fieles Difuntos. Sigue leyendo
Ya referimos que una de las modas liberales por excelencia es tomar la Historia como la oferta que más conviene de un supermercado y que por eso son dignos padres de los nacionalistas. Pues bien, en esta triquiñuela manipuladora y delicuescente, siempre estuvo de moda entre ellos el apropiarse de personajes históricos que, por otra parte, en absoluto se corresponden con sus mundos ficticios. El mismísimo Unamuno se remontaba hacia esas cosas con, por ejemplo, los Comuneros. 

Como seguramente sabréis por las noticias publicadas en la prensa o por informaciones de diversas redes sociales, durante los próximos días 21, 22 y 23 tendrá lugar en Sevilla el IX Congreso MUNDIAL de Profesionales del Aborto y la Contracepción. Un congreso donde se debatirán las diferentes técnicas abortistas que resumen eufemísticamente, las diferentes maneras y formas de matar a niños dentro del vientre de sus propias madres.
El cuento chino del progreso impulsado por la Junta; las mandangas de la segunda, tercera o cuarta modernización; los estómagos agradecidos y las voces calladas a golpe de subvención; el PSOE-A; José Antonio “a dedo” Griñán; Chaves “el huido en medio de la legislatura”; los sindicalistas hartos de jamón de bellota… todas las mentiras del Régimen socialista andaluz vuelven a quedar en evidencia.
Vamos con un tema estrella: Las autonosuyas. Otra vez refiriendo el pestífero buenismo rousseaniano, no pocos liberales de la derecha siguen diciendo que las autonosuyas tienen un fondo bueno; algunos balbucean que apoyaron el tema en Andalucía “por no ser menos que vascos y catalanes”.
Quisiera compartir un texto con todos los lectores de este blog. Lo escribió, en la primavera de 1932 y en las páginas del periódico tradicionalista “El Observador”, don Manuel Fal Conde bajo el pseudónimo de A.C. Buche. El artículo está enmarcado en el contexto de la persecución religiosa por parte de los poderes republicanos, de la legislación restrictiva a la práctica pública de la fe católica, de la retirada de crucifijos en las aulas de las escuelas… de todo eso que en los años treinta hizo la República y que hoy se empeña en repetir, en una nueva intentona, el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
Una de las modas liberales por antonomasia es meter la pata hasta el corvejón en las Independencias Americanas. No en vano recordemos que fue Riego, un caudillo liberal el que traicionó al ejército español impidiendo el refresco de tropas para Ultramar, y ellos bien que lo celebran, como celebran y premian cualquier traición.
Si se dieran premios a la demagogia, la Junta de Andalucía se llevaría el primero “cum laude” en todas las convocatorias. La penúltima de las estafas mediáticas a las que nos tiene acostumbrados la Administración andaluza llega ahora en forma de “memoria histórica”.