Ante la corrupción del régimen

Los continuos escándalos de corrupción que sacuden la vida pública española no constituyen ninguna anomalía ni motivo de sorpresa. Son, por el contrario, una consecuencia lógica de un sistema político basado en la partitocracia liberal, en la lucha permanente por el poder y en la subordinación del bien común a intereses ideológicos, económicos y electorales.

Mientras unos partidos fingen escandalizarse por las corrupciones ajenas y otros buscan excusas para las propias, el pueblo español contempla una vez más el triste espectáculo de una alternancia que cambia los rostros y las siglas, pero mantiene intactos los mismos vicios estructurales. La corrupción no aparece contra el sistema: nace del propio sistema.

La partitocracia necesita del enfrentamiento continuo, de la propaganda, del clientelismo y de la ocupación de las instituciones para sobrevivir. Convierte la política en una lucha de bandos y al pueblo en una masa de hinchas dispuestos a justificar los abusos de los suyos mientras denuncian los del adversario. Y así, entre escándalos, pactos y relevos, continúa girando el mismo tiovivo decadente.

Los carlistas rechazamos la idea de que esta degradación sea inevitable. Ni creemos que el hombre sea bueno por naturaleza y la sociedad quien lo corrompe, ni que el hombre es siempre un lobo para el hombre. Sabemos perfectamente que somos la criatura más preciosa de la Creación pero que tenemos una naturaleza caída por el pecado que nos obliga a poner coto a posibles abusos. España conoció durante siglos formas políticas más sanas, más responsables y más cercanas al pueblo real que el actual régimen de partidos. La Tradición política española supo establecer límites al poder y mecanismos eficaces de responsabilidad pública allí donde hoy sólo existe impunidad protegida por estructuras partidistas.

Frente a la corrupción institucionalizada, seguimos reivindicando principios tradicionales de gobierno y control político como el juicio de residencia, mediante el cual todo cargo público debía responder de su gestión y de su enriquecimiento antes y después de ejercer sus responsabilidades. Quien administra bienes públicos debe rendir cuentas al bien común y no servirse de él para su beneficio personal o partidista.

La regeneración de España no vendrá de quienes han construido y sostenido este régimen, ni de reformas cosméticas destinadas únicamente a restaurar la confianza en unas estructuras agotadas. Sólo la recuperación de una concepción política fundada en la verdad, la justicia, la responsabilidad y el orden social cristiano podrá devolver dignidad a la vida pública española.

Dios, Patria, Fueros y Rey.

Junta Regional de Andalucía Occidental de la Comunión Tradicionalista Carlista.

Rosario por la Vida en Sevilla el sábado 30 de mayo

El próximo 30 de mayo, día de nuestro Santo Patrón y Libertador San Fernando, es también último sábado de mes. Por ello, os convocamos al rezo público del Rosario por la Vida, en desagravio por todas las leyes contrarias a la vida y dignidad humana y en rogativa por su total derogación.

Además de elevar oraciones, volveremos a proclamar públicamente que hay verdades que no pueden estar sujetas al cambalache partitocrático ni depender de consensos ni cálculos políticos. La vida humana no debe su dignidad a ninguna declaración universal, sino al acto creador de Dios.

La cita será a las 12 del mediodía a los pies del Monumento a la Inmaculada Concepción, en la Plaza del Triunfo de Sevilla.

Difunde y acude.

Presentación en Sevilla del «Almanaque Carlista»

El próximo miércoles, 3 de junio, víspera de la Festividad del Corpus Christi, presentaremos en nuestro Círculo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla el libro «Almanaque Carlista: Anécdotas, hechos, personajes» de la mano de su autora, Teresa Jaurrieta Galdiano.

El «Almanaque Carlista» recoge 366 historias y anécdotas carlistas, una para cada día del año (incluido bisiestos), y habrá ejemplares disponibles a la venta.

Aprovecharemos la cita para organizar un plan bastante completo para la tarde-noche. A las 19:30 horas tomará la palabra la autora. Después de la presentación, podremos tomar algo en nuestra cantina y, con las pilas cargadas, acompañar a nuestra invitada y a aquellos que quieran unirse a un paseo por el centro de Sevilla para la tradicional visita a escaparates y altares.

Elecciones Andalucía 2026

Declaración de la Junta Regional de Andalucía Occidental de la Comunión Tradicionalista Carlista ante las próximas elecciones al parlamento autonómico

Ante la convocatoria electoral del próximo domingo 17 de mayo en Andalucía, esta Junta Regional desea dirigirse a todos los andaluces de buena voluntad para ofrecer una reflexión serena y responsable desde los principios de la Tradición.

El Carlismo jamás ha considerado la partitocracia liberal como la forma natural y legítima de representación política de los pueblos de España. El orden político justo no nace de la lucha permanente entre partidos ni de la soberanía absoluta del número, sino de una sociedad orgánica fundada en orden social cristiano, en las libertades concretas de los cuerpos sociales naturales y en el servicio al bien común.

Por ello, no depositamos una confianza providencial en los procesos electorales ni esperamos de este sistema la regeneración moral y social de nuestra Patria. Décadas de liberalismo político y económico han producido una sociedad crecientemente secularizada, marcada por la ruptura de los vínculos naturales, la precariedad familiar, el desarraigo comunitario y la subordinación de toda la vida social a intereses ideológicos, partidistas y económicos.

Con espíritu filial y plena comunión eclesial, queremos asimismo recoger y valorar positivamente el reciente comunicado de los Obispos del Sur de España, reconociendo en él la defensa de principios fundamentales como la dignidad de la persona, la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, la familia basada en la unión estable de hombre y mujer, y abierta a la vida o la atención a los más vulnerables.

El deber moral del católico en cuanto a su participación en la política no es votar, sino permanecer fiel a la ley de Dios y procurar el bien común. El voto únicamente puede considerarse moralmente aceptable cuando no implica cooperación con opciones contrarias a la ley natural y al orden cristiano. Cuando las alternativas con presencia efectiva en el sistema político aceptan, de un modo u otro, graves males morales —como el aborto, la eutanasia, la ideología de género, órdenes económicos injustos o la secularización de la vida pública—, la abstención es una postura moralmente lícita y coherente. Del mismo modo, no debe despreciarse el valor testimonial de apoyar candidaturas que, aun careciendo de expectativas reales de representación, mantengan una defensa íntegra y sin ambigüedades de los principios no negociables del orden natural y cristiano.

Igualmente, debemos recordar que el llamado “mal menor”, en cuanto mal, jamás puede convertirse en bien ni ser asumido como ideal político permanente. Demasiadas veces se ha utilizado este argumento para pedir a los católicos que respalden estructuras y programas incompatibles con la civilización cristiana.

Tampoco basta con reivindicar espacios de “objeción de conciencia” dentro de un sistema que legaliza la injusticia. El problema principal no es solamente proteger a quienes no quieran colaborar con el mal, sino combatir y derogar las propias leyes inmorales que ofenden la ley de Dios y destruyen el bien común.

Frente a una sociedad cada vez más individualista, arrojada al consumismo y al utilitarismo y sometida a intereses económicos ajenos al pueblo real, el Carlismo sigue afirmando la necesidad de restaurar un orden social verdaderamente cristiano, donde la política vuelva a estar subordinada a la verdad, la economía al servicio de las familias y del trabajo digno, y las comunidades naturales recuperen sus libertades y su protagonismo frente al Estado y los poderes financieros.

Por todo ello, ante esta nueva convocatoria electoral, llamamos a actuar con recta conciencia, sin ceder al miedo ni al posibilismo que tantas veces ha servido para consolidar los mismos males que se dicen combatir. La esperanza no puede ponerse en la mera alternancia de partidos ni en estructuras políticas nacidas de principios ajenos a nuestra tradición, sino en la restauración de un orden social cristiano fundado en la verdad, la justicia, las libertades reales y el bien común.

Dios, Patria, Fueros y Rey.

(descarga aquí)

Conferencia: «El exilio austriaco de los reyes carlistas»

Dentro de nuestro ciclo de conferencias, el próximo viernes 8 de mayo recibiremos a D. Carlos García de Polavieja, que nos hablará de «El exilio austriaco de los reyes carlistas».

D. Carlos es Doctor en Historia y profesor de la Universidad Fernando III CEU.

La cita será a las 8 de la tarde en nuestro Círculo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla, sito en la C/ Aire, 5.

Tras la charla podremos compartir un rato de convivencia en nuestra cantina.

1 de Mayo, San José Obrero

En el día de San José Artesano, Santo Patrón de los trabajadores, los carlistas reivindicamos la dignidad del trabajo frente a un sistema que, bajo distintas máscaras, sigue relegando al hombre a mero instrumento. Tanto cuando el poder se concentra en el Estado como cuando se entrega sin límites al mercado, el resultado es el mismo: desarraigo, injusticia y explotación.

Frente a ello, afirmamos un orden social en el que la economía esté al servicio de la persona y del bien común. Un orden donde el trabajo no sea mercancía, sino vocación; donde la propiedad implique responsabilidad; y donde la riqueza se distribuya con justicia, atendiendo a las necesidades reales de las familias y comunidades.

Creemos en una sociedad orgánica, vertebrada por cuerpos intermedios y por la organización natural de los oficios, donde la economía vuelva a tener rostro humano y el trabajo recupere su dignidad propia. Frente a la masificación, el desarraigo y la lucha permanente entre intereses enfrentados, defendemos una sociedad basada en la responsabilidad compartida, y una verdadera justicia social, que no puede existir cuando se aparta a Dios de la vida pública, ni puede existir un orden justo sin reconocer que toda autoridad y toda economía deben estar sometidas a un orden moral superior.

Viva Cristo Rey.