
En el día de San José Artesano, Santo Patrón de los trabajadores, los carlistas reivindicamos la dignidad del trabajo frente a un sistema que, bajo distintas máscaras, sigue relegando al hombre a mero instrumento. Tanto cuando el poder se concentra en el Estado como cuando se entrega sin límites al mercado, el resultado es el mismo: desarraigo, injusticia y explotación.
Frente a ello, afirmamos un orden social en el que la economía esté al servicio de la persona y del bien común. Un orden donde el trabajo no sea mercancía, sino vocación; donde la propiedad implique responsabilidad; y donde la riqueza se distribuya con justicia, atendiendo a las necesidades reales de las familias y comunidades.
Creemos en una sociedad orgánica, vertebrada por cuerpos intermedios y por la organización natural de los oficios, donde la economía vuelva a tener rostro humano y el trabajo recupere su dignidad propia. Frente a la masificación, el desarraigo y la lucha permanente entre intereses enfrentados, defendemos una sociedad basada en la responsabilidad compartida, y una verdadera justicia social, que no puede existir cuando se aparta a Dios de la vida pública, ni puede existir un orden justo sin reconocer que toda autoridad y toda economía deben estar sometidas a un orden moral superior.
Viva Cristo Rey.