Traemos a nuestra página un extracto del libro Así pensamos (Un ideario para la Comunión Tradicionalista), que el Dr. Frederick D. Wilhelmsen (1923-1996), bajo el pseudónimo de "Un requeté" escribiera en 1977. El capítulo que extractamos aquí es el dedicado a los Fueros, que, aparte de las referencias políticas contemporáneas al momento de escribirse, sigue estando de rabiosa actualidad, en la coyuntura política del sistema liberal partitocrático e inorgánico en la que está inmersa España. Esperamos que nuestros lectores disfruten con este texto y reflexionen reposadamente lo que en él se propone.
La Comunión Tradicionalista proclama: ¡Que los fueros se intercalen en el ideario tradicionalista!
No hace falta aquí hacer hincapié en el papel tan enorme que la defensa de los fueros ha jugado en la historia del carlismo. Por una serie de circunstancias cuyo estudio cae fuera del alcance de este escrito, la defensa de la catolicidad de España y de la Patria se unía con una defensa de los fueros en el último siglo y medio. Los derechos concretos de las regiones y de los antiguos reinos, la autonomía de los municipios despojados de sus bienes económicos por la desamortización de Mendizábal, se inscribían en las banderas y canciones carlistas. "El Rey y las antiguas leyes" era un grito vasco que acompañaba los levantamientos en el Norte contra la centralización liberal de los múltiples gobiernos que gozaban del poder desde Madrid. Sigue leyendo
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¡HABEMUS PAPAM!. Se acabaron los acertijos, las cábalas, los dimes y diretes, las quinielas, las suposiciones y las solemnes opiniones de “expertos vaticanistas”, (que de expertos tienen poco y de vaticanistas, menos aún), sobre el perfil que debía tener el sucesor del Papa Emérito. Se acabó la opinión de la prensa. Se acabaron las especulaciones proféticas, las amenazas apocalípticas en los programas televisivos y las “doctas” opiniones vertidas, incluso en algunos “programas del corazón”. Todos se han equivocado. Por equivocarse, se ha equivocado hasta Paloma Gómez Borrero, que de esto sabe algo… El Colegio Cardenalicio ha elegido, por inspiración del Espíritu Santo, a un Papa argentino: el Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Ni canadiense, ni italiano, ni brasileño, ni austríaco. El nuevo Papa, que ya es universal, tiene procedencia argentina y esto conlleva matices muy importantes en la historia, tanto pasada como futura, de la Iglesia.
El pasado sábado, 9 de marzo, los carlistas sevillanos nos dimos cita, un año más, para conmemorar la Festividad de los Mártires de la Tradición, instituida por SMC D. Carlos VII, en homenaje a todos los que sufrieron muerte, destierro o persecución por su adhesión a la Causa de Dios, Patria, Fueros y Rey. La Santa Misa fue oficiada, como en años anteriores, en la Capilla de San José, de la capital hispalense, y a continuación nos reunimos en la Casa de Soria, donde disfrutamos de un chocolate con churros en buena compañía carlista. Nos acompañaron también correligionarios venidos de otros puntos de Andalucía. En la Misa, se pidió por los correligionarios fallecidos durante este último año, y especialmente por D. Ángel Onrubia, el que fuera jefe del Carlismo sevillano, cuyo fallecimiento se había producido el día anterior. Que el Señor los tenga en su Santa Gloria.

e no tenía intención de escribir sobre este tema. Es un asunto sobre el cual siempre he sido bastante aséptico, pero esta mañana ha pasado por la esquina de mi casa la manifestación reivindicativo-izquierdosa conmemorativa del dichoso día 28 de Febrero y, al final del día y tras meditarlo mucho, no he podido reprimirme. Ruego me perdonen, pero la imagen de una muchedumbre enaltecida enarbolando banderas republicanas, banderas del Ché Guevara, banderas comunistas con la hoz y el martillo, la participación de cinco camiones con las bateas llenas de gente vociferante lanzando consignas contra la Patria y contra la Iglesia al más puro estilo de los años 30 y el uso de de emblemas separatistas con la participación de alguna que otra ikurriña, me ha empujado sin remedio a sentarme delante del ordenador para desahogarme. 


