
El 29 de mayo de 1453 Constantinopla caía en manos de los turcos y la Catedral de Santa Sofía dejó de ser para siempre un templo cristiano y se convirtió en una mezquita musulmana. Con ello, el Imperio Romano en Oriente dejaba de existir.

El 29 de mayo de 1453 Constantinopla caía en manos de los turcos y la Catedral de Santa Sofía dejó de ser para siempre un templo cristiano y se convirtió en una mezquita musulmana. Con ello, el Imperio Romano en Oriente dejaba de existir.

Con un grito, el 12 de Octubre dio comienzo una de las aventuras más grandes de nuestra historia. El pasado domingo 7 de Diciembre un grupo de la Comunión Tradicionalista Carlista rendimos homenaje a semejante hazaña y nos dirigimos al Monasterio de la Rábida en Palos de la Frontera.
No, no se vaya a pensar quien esto leyere que va a leer en estas líneas un panegírico de la pena de muerte, ni un ditirambo de la silla eléctrica como elemento de tortura o como instrumento para la ejecución de la pena máxima.
De lo que quiero hablar es de los reaccionarios. Se trata más bien de un encomio de los reaccionarios, porque reaccionario viene de reaccionar, el que no reacciona ante algún estímulo externo, no es reaccionario porque, no reacciona. Y cuando un ser vivo es pinchado, quemado o zaherido, lo lógico es que reaccione y, si no lo hace lo normal es pensar que se encuentra bastante enfermo o que está muerto.
Cuando oía a alguien que se dice católico criticarnos a los carlistas porque “mezclamos la religión con la política”, me quedaba perplejo, no entendía y no me explicaba dicha crítica. Pero poco a poco he terminado pensando que siguiendo esa lógica de no mezclar la religión con la política, tampoco deberíamos bendecir la mesa antes de comer porque, eso es mezclar la religión y la gastronomía y, tampoco encomendar nuestra jornada laboral para, no mezclar trabajo y religión, ni mucho menos ofrecer nuestros sufrimiento por alguna enfermedad pues, no se debe mezclar sanidad con religión, ni nuestro descanso y nuestro ocio… y, así burla burlando, y en buena lógica, llegamos a la conclusión de que la religión, no se debe mezclar con nada, debería permanecer aislada, como un ente de razón, despegada por completo del acontecer humano de todos y cada uno de nosotros, como hacen los gases nobles.
Todas las ideologías tienen un padre, o varios. Son personas que, bien intencionadas o no, conciben una idea del hombre y de la sociedad, encerrados en su despacho o gabinete, sin tener en cuenta la realidad de las cosas. Llegan a la conclusión de que las cosas son como ellos, después de innumerables horas de estudio y dedicación en su apartada soledad, deciden que son. Estas personas, o ideólogos tienen un arquetipo en la literatura universal harto conocido. Me refiero a don Quijote de la Mancha al cual Cervantes lo concibe como un hidalgo encerrado en la soledad de su estudio, y ahíto de leer novelas de caballerías, termina demente y creyendo que todos los males de la sociedad, (una sociedad que no es la que está fuera de su casa, sino en su cabeza), pueden ser arreglados con el solo esfuerzo de su espada, y consecuente con su “ideología”, se lanza al mundo, lanza en ristre a desfacer entuertos que no existen y viendo las cosas, no como son, sino como él ha decidido que sean. Así, ve un castillo donde hay una venta, unos gigantes donde hay molinos, etc…
Se blasfema contra Dios y su Iglesia, se insulta a los católicos y se profanan los templos católicos. Pero, no importa. En nuestra “sacrosanta” Constitución, se garantiza la libertad religiosa. Pero hay quienes dudan si se refiere sólo a la religión musulmana o también se refiere a la Católica.
Estamos sumidos en una crisis económica como no se había visto desde que en 1939 acabó aquella espantosa guerra de liberación del comunismo. Pero no importa. Tenemos una Constitución democrática que “nos hemos dados los españoles”.
La corrupción de la clase política española, es tan grade que es ya famosa en el mundo entero. Pero no importa. En España hay democracia.
Se practican al año miles de abortos de niños antes de que puedan nacer a la vez que se insulta y amenaza a los que defienden el derecho a la vida. Pero no importa. Con la actual democracia se respetan una gran cantidad de “derechos humanos” de casi todos.
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Ésta, es una historia real, y la cuento tal y como me la han contado, porque aunque pueda parecer una historia trivial, las consecuencias que de ella se pueden sacar, a mí por lo menos, me ponen los pelos de punta.
Esto le ocurrió a un niño andaluz en un instituto de los que mantiene la Junta de Andalucía para asegurar el derecho de enseñanza a todos los andaluces.
El andaluz es o violento o artista o aventurero o cacique o esclavo, y siempre lleva un filósofo dentro. Puede tener eso hasta mezclado y mal digerido, si se quiere. Es espiritual, soñador y artista a fuer de ser completo y querer abarcarlo todo. Y por supuesto, no conoce términos medios. Ojalá las taras engendradas por el caciquismo exacerbado que se instaló en el liberalismo que, a través del infame Mendizábal y la colonia contrabandista de Gibraltar, tomó el sur como su cortijo para pagar la Guerra Carlista, esto es, el golpe militar desde dentro y para intereses extranjeros… Eso, ojalá esas taras que vienen de ahí y no de la gloriosa Reconquista vayan mermando y nos reencontremos con nuestras mejores virtudes, que nada tienen que ver con la estupidez sensualista, apática e intelectualoide pretendida por los mal llamados andalucistas de Blas Infante, que en no pocos casos, a imagen y semejanza de Antonio Gala, son forasteros que no entienden ni conocen la tierra y encima pretenden dar lecciones milenaristas. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
En fin, los andaluces así somos y así nos proyectamos y nos proyectaremos por más de medio mundo, constituyendo la quintaesencia expansiva de España. Pero para entender esto hace falta generaciones, mares y terrones corriendo por la sangre; y no embusteras y amaneradas pedanterías que al final lo que están buscando es vivir del cuento.
Antonio Moreno Ruiz
En Andalucía no existe un “dialecto” propiamente dicho, lo que existe es un conjunto de hablas; grosso modo, el andaluz occidental (Sevilla, Huelva, Cádiz y parte de Málaga), el oriental (Granada, Jaén, Almería y la mayor parte de Córdoba) y los llamados «acentos de transición» (Que van entre Córdoba, Málaga y Granada). Tanto pertenecemos a la lengua castellana o española, como la denominó Covarrubias a principios del XVII, que el primer gramático fue Elio Antonio de Lebrija. Y eso por no hablar de la cantidad de literatos que la han embellecido y enriquecido, y que de hecho lo siguen haciendo. Sigue leyendo
Somos españoles y tenemos que sentirnos llenos de un ideal que espolee nuestros ánimos, acelere el ritmo de nuestros pasos y encienda en nuestras pupilas la luz de España, no nos cabe en el pecho los estrechos horizontes del egoísmo, la desgana y la desazón. Sigue leyendo