Crónica y vídeo del acto en defensa de la Hispanidad Católica

En la mañana del sábado 27 de junio se ha realizado un sencillo acto de homenaje a la obra de la Monarquía Hispana y de defensa de la Hispanidad Católica frente a los ataques realizados en las últimas semanas con la excusa de unas protestas supuestamente antirracistas.

Acto en defensa de la Monarquía Católica Hispánica en Sevilla

En el mismo se ha señalado que, frente al discurso progre imperante y con la colaboración de las propias autoridades se ha establecido un discurso para ensuciar la memoria de la obra de la Monarquía Hispánica, no porque sea española sino porque fue un proyecto civilizador empeñado en situar como eje central la Soberanía Social de Nuestro Señor Jesucristo que llevó la Civilización y la Redención por todo el Orbe. Por eso, los enemigos de Nuestro Señor siempre tendrán como objetivo y como enemigo a quienes reivindicamos ese legado.

También se ha recordado que organizaciones como Antifa o Black Lives Matter, protagonistas en los últimos disturbios, no son otra cosa que títeres de la oligarquía mundialista que mueve los hilos.

Acto en defensa de la Monarquía Católica Hispánica en Sevilla

Les dejamos a continuación el vídeo de la intervención de Gonzalo García en nombre del Círculo Carlista Virgen de los Reyes y la Comunión Tradicionalista Carlista, convocantes del acto.

Manifiesto: Por la recuperación de España

La Liga Tradicionalista ha hecho público un manifiesto coon motivo de la actual crisis del Covid-19 al que nos invita a suscribir y adherirnos. Podemos hacerlo en ESTE ENLACE.


Españoles, es notorio que el Gobierno, y más aún, el propio sistema político en el que estamos inmersos, bajo el color de la democracia y el progreso, nos quiere imponer un yugo cada vez más pesado después de haberse apoderado de nuestra libertad civil.

El sistema partitocrático que sufrimos desde hace decenios nos despojó de nuestra identidad con engaños y promesas incumplidas; y nosotros, los españoles de bien, fuimos cediendo, ya de grado ya a la fuerza, y no supimos romper el silencio que desde el poder se impuso a la mayoría social. Pensábamos, quizá, que el juego político nos depararía algún día un gobierno que pusiera fin a un estado de cosas que no compartíamos. Sin embargo, el tiempo nos ha demostrado que el error no ha sido confiar en la llegada de posibles buenos gobiernos, sino que el mal procede del propio sistema partitocrático, que para poder sobrevivir necesita de la creación de divisiones artificiales y de la alimentación de grupos sociales y mediáticos que le garanticen un número suficiente de votos.

Por eso, ahora, son cada vez más los que desengañados descubren que se nos traicionó vilmente cuando se nos dijo que en la Constitución todos cabían, siendo la realidad que en la Constitución no cabemos los patriotas, ni los católicos, ni los padres de familia…, ni siquiera los hombres simplemente honrados. En fin, no cabemos los españoles de bien.

Así el independentismo, disgregador de la unidad nacional, ha ido avanzando paso a paso, silenciado por el poder político, hasta el borde de la consecución de su objetivo final: la ruptura de España; los católicos hemos tenido que soportar ya no solo la befa y el insulto a nuestra fe, sino que en muchos casos los ataques fueran realizados en obras supuestamente artísticas pagadas con nuestros impuestos, y, peor aún, hemos tenido que soportar, con grave afrenta para la integridad de nuestra Fe, la promoción pública y la tolerancia de falsas religiones como el Islam; a los padres de familia se les ha despojado de su obligación y de su derecho a formar a sus hijos, y han debido soportar, con gran dolor de su alma, la transformación de los centros escolares (aún los privados y concertados) de escuelas de virtud y de verdad, en meros comisariados políticos de difusión de ideologías criminales; y finalmente, los hombres honrados se han visto expulsados tanto de la vida política como de la gran vida social y económica, pues para pertenecer a las mismas debían transigir con la corrupción política y moral y con el pensamiento único impuestos desde las terminales del poder.

La actual situación que vivimos a consecuencia de la crisis sanitaria del Covid-19 ha llevado todos estos extremos maliciosos a su paroxismo. Se ha confinado a toda la población en clara vulneración del estatus jurídico que permite la declaración de un estado de alarma; se ha paralizado la vida económica sin un motivo claro; se ha iniciado la vía de la intervención económica con la apropiación, por la administración, de determinados productos (mascarillas, guantes, equipos de protección, etc.) y determinadas materias primas (alcohol, glicerina, etc.), resultando de tal apropiación el desabastecimiento de elementos necesarios para el combate de la pandemia; y finalmente hasta se han fijado precios máximos completamente imprudentes a determinados productos, lo que ha servido de rémora a su producción.

Pero la realidad de los males morales y materiales a los que se enfrenta España es mucho más profunda. Se puede adivinar en mismos principios ideológicos de los partidos del Gobierno, así como en los anuncios que -a modo de globo sonda- van anticipando, y que no están encontrando una crítica firme en los partidos de la oposición.

Las principales amenazas son las siguientes:

– La supresión de la libertad de los católicos con la persecución de sus celebraciones religiosas. El ahogo económico de la Iglesia por la vía fiscal o bien con la amenaza de una nueva desamortización con la disculpa de las inmatriculaciones registrales.

– La asfixia de las entidades de enseñanza no gubernamentales con la imposición de condiciones inasumibles por los centros (distancia de separación entre alumnos, medidas de control sanitario, etc.). La aspiración no disimulada de sustraer a los católicos sus centros quitándoles la libertad educativa. El robo a los padres, en definitiva, de su libertad de educación y patria potestad.

La aceleración de la ingeniería social para oprimir a la mayoría en nombre de un supuesto respeto a las minorías. El mantenimiento de unas políticas antinatalistas, pro ideología de género y de inmigración interesadamente dirigida.

– La extensión de un salario básico universal que provocará desarreglos en la economía mientras crea una masa leal al gobierno. El aumento del endeudamiento de las cuentas públicas en una suicida huida hacia adelante.

– El progresivo desmembramiento de España según el capricho de los partidos separatistas.

– La ejecución de una venganza definitiva por la derrota de la Revolución en 1939; por el descubrimiento y evangelización de un Nuevo Mundo; por la consecución de la Unidad Católica; y por la expulsión del Islam, obligando a todos los ciudadanos, editoriales o asociaciones a sostener la “verdad histórica institucional” de las fuerzas revolucionarias castigando severamente a quien discrepe del relato oficial.

La limitación de la iniciativa privada, con la clara intención de monopolizar desde el Estado diversos sectores económicos no necesariamente estratégicos.

– El relajamiento de la defensa de la propiedad privada con la aprobación de medidas confiscatorias de segundas residencias u otros inmuebles.

– La supresión o reducción grave del derecho de reunión, limitando el número de personas que puedan reunirse.

El control de los medios de comunicación a través de ayudas económicas a los medios afines; con la introducción directa de la censura; o incluso a través de la introducción de nuevos tipos penales y sanciones gravemente injustos por desproporcionados.

La progresiva retirada del dinero fiduciario y metálico sustituyéndolo por transacciones electrónicas que faciliten un control absoluto de la economía.

La geolocalización de todos los ciudadanos por medio de nuestros móviles y aparatos electrónicos con conexión.

Ante todos estos ataques solo queda una posición para salvaguardar nuestra dignidad y nuestras libertades civiles: comportarnos como españoles, recuperando las virtudes de nuestro pueblo, y armados de valor y abandonando el miedo, proceder, todos a una, a tomar las más activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo con osadía a la lucha social y política, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Desde la Liga Tradicionalista convocamos a todos los españoles de bien a recuperar el orden perdido, volviendo a establecer la debida jerarquía de principios que nunca debimos abandonar:

1º Devolver la vida social a Cristo, alcanzando, a través de su Soberanía social, los beneficios espirituales y materiales que de la misma nacen. Y es que no es posible que el pueblo español, en el que aún queda la fortaleza de la fe de nuestros mayores, y que aún sigue siendo tierra de María, haya primado, en esta crisis sanitaria, los medios humanos a los medios sobrenaturales. Dios permite estos castigos cuando los pecados sociales son numerosos y no reciben reparación. Por ello, esforcémonos en reparar tales ofensas por medio de la petición humilde pero firme a nuestros Pastores para el pronto y pleno restablecimiento de los sacramentos; por medio de la consagración de nuestra patria y nuestra familia a los Sagrados Corazones de Jesús y de María; y por medio, finalmente, de fundamentar las asociaciones laborales, profesionales y cívicas en Cristo.

2º Trabajar con insistencia y sin decaimiento en reconquistar la hegemonía social en todos los ámbitos persuadiendo a la sociedad de que efectivamente el poder político debe ser vigilado y controlado para no acabar en la tiranía y el despotismo actual, pues en vez de servir a la sociedad, se sirve de la sociedad para imponer a la misma su concreta y artificial visión partidista e ideológica del hombre. Para ello debemos ser esforzados en:

Recordar que el fin del ser humano es su salvación, y que la vida social, económica y política debe servir a este fin principal facilitando un orden justo.

Recordar que la Política, con mayúsculas, no se puede ejercer en la lucha partidista, sino que superando toda división se debe realizar favoreciendo el desarrollo de una auténtica comunidad humana en la que las obligaciones vengan antes que los derechos.

– Recordar, a tiempo y a destiempo, que hay otros sistemas de representación política más verdaderos que la representación a través de los partidos políticos. Algo que nuestros ancestros resumieron en el antiguo juramento de los reyes de Aragón: «Nos que somos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos principal entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades, y si no, no.» 

– Y, finalmente, recordando que el verdadero control del poder no se realiza por medio de la división (inexistente en todos lados) entre poder ejecutivo, judicial y legislativo; sino que el verdadero control del poder se realiza distinguiendo la soberanía social de la soberanía política, de modo tal que la política nunca podrá regir lo que es competencia de los organismos sociales naturales (la familia, el municipio, las agrupaciones profesionales y laborales, etc.). No es posible que el poder político nos dé consignas de cómo debemos educar a nuestros hijos, cómo debemos regir nuestros municipios, como debemos producir nuestros industriales, cómo debemos ejercer nuestras profesiones, o cuáles sean los salarios o las condiciones laborales justas.

3º Concitar la unión de todos los españoles que aún se han mantenido inmunes al «pensamiento único» para, deponiendo todo personalismo, y relegando toda diferencia en lo accidental, presentar un frente único por medio de la colaboración sincera de todos los elementos aislados, todas las asociaciones, y todas las agrupaciones que tienen a Cristo por primer fundamento.

4º Trabajar constantemente «como si todo dependiera de nosotros, sabiendo que en realidad todo depende de Dios» y cumpliendo con nuestro deber por el deber mismo, sin realizar cálculos humanos sobre la efectividad o la eficiencia de nuestra acción. Y es que nuestra acción debe fundarse en lo debido de la misma, y no en su posible éxito a corto o medio plazo, pues este tipo de cálculos humanos nos llevó siempre a la elección del mal menor, que al final, por la vía del retroceso constante y la cesión como guía, nos ha traído a la actual situación de desamparo: incluso aunque una causa estuviera perdida, si es justa, no existe motivo para dejar de defenderla. Este principio nos llevó a conseguir lo que otros consideraban imposible: expulsar al Islam de España (nadie lo expulsó nunca de los territorios que ocupó); vencer al francés, cuando su maquinaria de guerra parecía imbatible; y derrotar al comunismo en 1939, que había trazado sus planes de dominio sobre España.

Como acción primera, para demostrar a los que nos tiranizan de que seguimos siendo españoles, y que como antaño somos valerosos y amamos nuestra libertad, os convocamos a todos, mientras dure el presente estado de alarma, y aún después, a salir públicamente a las calles de nuestras villas, pueblos y ciudades a rezar el Santo Rosario, y a solicitar a nuestros Santos y Patronos la intermediación para alcanzar el término de esta epidemia y para alcanzar la dicha de una España que vuelva a ser ella misma.

Como acción segunda, debemos colaborar todos en derribar al actual gobierno, pues ya pocos españoles pueden ocultar su auténtico perfil totalitario de orientación comunista.

Y como acción tercera, esforcemos en concitar la unión de fuerzas al margen de los partidos políticos. Unión ésta que debe fomentar las iniciativas culturales para mostrar a las generaciones más jóvenes el rostro auténtico de España, que un atajo de traidores se ha empeñado en ocultar; las iniciativas sociales para constituir de nuevo agrupaciones laborales, profesionales, cívicas y caritativas que tengan por centro a Cristo y alcancen la fuerza suficiente para reclamar al poder político la devolución de las obligaciones y derechos que en justicia les pertenecen; las iniciativas económicas que deben reindustrializar España y que vuelvan a mirar con respeto y veneración el trabajo agrícola y ganadero para que no volvamos a depender del extranjero, pues la crisis actual nos ha demostrado al grado de servidumbre y postración (hasta no tener siquiera lo necesario para combatir a un virus) al que lleva la dependencia económica de otros; y finalmente, a fomentar la unión fraterna, en una misma comunidad política, de todas las tierras que fueron un día parte de la Monarquía Hispánica, pues es ésta nuestra vocación histórica. Y renunciar a ella, sustituyéndola por una alianza con la Europa laicista, es renunciar a nuestra propia identidad.

Por nuestro Rey Eterno, por nuestra libertad, por nuestra tierra, por nuestras tradiciones. ESPAÑA, SÉ TÚ MISMA.

En Madrid, a 26 de abril de 2020, festividad de San Isidoro de Sevilla, autor del De laude Spaniae y el primero, entre muchos, en ser español.


Podemos firmar y suscribir el manifiesto en ESTE ENLACE.

Nota de Prensa de la CTC por la resolución del Tribunal Supremo en relación a la exhumación del General Franco

La resolución del Tribunal Supremo, en relación a la exhumación del General Franco y la imposibilidad de inhumación en la Almudena aumenta la fractura social

Cada vez es más evidente para los españoles que la democracia de partidos y la supuesta separación de poderes es una farsa

Con el anuncio del contenido de la Sentencia en relación a la exhumación y posterior inhumación del General Franco, el Tribunal Supremo ahonda la brecha que los separa cada vez más de la mayoría social. Y ello, además, propiciando que el Gobierno socialista siga aprobando leyes particulares que no buscan el bien común, sino solo la agitación social en beneficio propio.

 

Comunión Tradicionalista Carlista.- 24 de septiembre de 2019. El Carlismo no necesita inventarse una falsa memoria «histórica» para demostrar su antifranquismo, pues la historia lo confirma. La Comunión Tradicionalista Carlista estuvo el 18 de julio de 1936 con el alzamiento popular que inició la Cruzada de Liberación, pero no estuvo nunca a favor de un gobierno militar autoritario como el que rigió España hasta el 20 de noviembre de 1975. Como prueba basta la condena de Fal Conde (Jefe Delegado de la Comunión) al exilio en Portugal por oponerse a la Unificación, y el posterior confinamiento en Ferrerías.

Sin embargo, esta realidad no impide al Carlismo manifestarse contrario a la exhumación y posterior inhumación en lugar diferente a la Catedral de la Almudena de los restos del General Francisco Franco.

Y es que la obsesión del Gobierno socialista pretendiendo el traslado de sus restos no tiene más objeto que reabrir heridas ya cerradas desde las décadas de los años 50 y 60, muy principalmente desde el Decreto-ley 10/1969, de 31 de marzo, por el que el bando vencedor de la Cruzada manifestó su voluntad de perdonar los asesinatos perpetrados antes y durante la misma por las fuerzas adictas al Frente Popular.

Además, el traslado de sus restos es un acto de cobardía impropio de españoles, pues ni siquiera la crueldad de los prepotentes liberales del siglo XIX, vencedores de tres guerras civiles, mostró tanta insania, y al menos en apariencia supieron mantener la caballerosidad propia de los españoles, que nunca hasta ahora consideran como enemigo a un muerto.

Sorprende, además los falsos argumentos del Gobierno, sosteniendo que ninguna nación europea mantiene mausoleos a dictadores. En primer lugar por cuanto no es verdad, como prueba la existencia, en Francia, de un Mausoleo nacional a un despiadado y asesino dictador como fue Napoleón Bonaparte. En segundo lugar, por cuanto la Basílica del Valle de los Caídos no es un mausoleo, sino un templo. En el que además, el General Franco no pensó ser enterrado, decisión que se debido a Juan Carlos de Borbón y al Gobierno de entonces. En tercer lugar, por cuanto en España, y en Madrid mismo, se mantienen monumentos (estos sí, laudatorios) a traidores españoles y genocidas como el dictador Simón Bolívar, o a golpistas antidemocráticos confesos como el socialista Francisco Largo Caballero.

Con todo, lo más grave es la tremenda irresponsabilidad del Tribunal Supremo, que se ha plegado de forma unánime a las pretensiones del Gobierno. Esta actuación, unida a la subordinación de la Sala I del Tribunal Supremo a los intereses del Gobierno y de la Banca especulativa en relación a las cláusulas abusivas de los contratos hipotecarios, hace tambalearse a todo el sistema político español, pues se demuestra que los Tribunales responden a intereses políticos.

En el presente caso, ya es bastante que el Tribunal Supremo de por buena una «ley particular», como para agravar la situación impidiendo a la familia del General inhumar sus restos donde mejor entiendan. Al parecer, se alegan motivos de seguridad, cuando en cualquier nación medianamente civilizada no puede impedirse el ejercicio de un derecho alegando motivos de seguridad, pues la labor de cualquier Gobierno es, precisamente, garantizar la seguridad de los ciudadanos para que puedan ejercer sus derechos.

Dar por buena esta argumentación es tanto como si alegando motivos de seguridad ciudadana en Barcelona, por el aumento de los atracos, se prohibiera a los ciudadanos deambular libremente por las calles. O como si se prohibiera a las jóvenes españolas, debido al aumento de agresiones sexuales generadas por la falta de moralidad pública, a que salieran de sus casas a partir de las 12 de la noche.

Desde la Comunión Tradicionalista Carlista queremos manifestar que el Gobierno y las fuerzas autodenominadas “progresistas” no engañan a nadie. A Franco se le persigue no por ejercer un gobierno autoritario (es más, la izquierda siempre fue amiga de los gobiernos dictatoriales… si son de izquierdas), sino por ser un Jefe de Estado Católico. Lo mismo que se persigue nuestra memoria histórica vinculada a la Reconquista de España, por ser obra católica. Como se criminaliza nuestra labor de civilización en América y demás territorios de la Monarquía Hispánica por ser obra católica.

Por ello, la Comunión Tradicionalista Carlista manifiesta su repulsa al comportamiento cobarde del Gobierno; a la actitud lacayuna del Tribunal Supremo; y a la tibieza de la mal llamada “oposición”.

Secretaría General de la Comunión Tradicionalista Carlista
www.carlistas.es

Vídeo: Conferencia «La Hispanidad, antídoto contra la ideología de género»

El pasado lunes 17 de diciembre, como anunciamos en estas páginas, nuestro Círculo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla organizó una charla sobre ideología de género. Les ofrecemos a continuación la brillante intervención de Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna, Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista, abogado especializado en derecho de familia, custodia compartida y violencia de género.

Conferencia en Sevilla: La Hispanidad, antídoto contra la ideología de género

El próximo lunes 17 de diciembre el Círculo Carlista Virgen de los Reyes organiza una charla enmarcada en la campaña que sobre este asunto capital está llevando a cabo la Comunión Tradicionalista Carlista.

El título de la misma será «La Hispanidad: antídoto contra la ideología de género» y en ella intervendrán D. Juan Caruncho Fontela y D. Javier Mª Pérez-Roldán y Suanzes-Carpegna.

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Nota de prensa de la CTC sobre ideología de género

Los carlistas iniciamos una campaña de propaganda alertando de los riesgos de la ideología de género

“La ideología de género es una bomba cultural de destrucción masiva” y hay que denunciar sus efectos perversos.

La ideología de género es el último proceso revolucionario contra el ser humano, en este caso de naturaleza antropológica. Lo que pretende es abandonar la visión natural e incluso científica del hombre y sustituirla por una visión puramente política que crea nuevos y atormentados esclavos.

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Quintillo 2018: Crónica y vídeo

El pasado sábado celebramos como cada año nuestro tradicional acto de Quintillo.

La cita fue a mediodía en la capilla del convento Madre de Dios, en la calle San José de Sevilla, donde comenzamos celebrando la Santa Misa.
Para guardar y madurar algunas de las cosas que el sacerdote nos dijo en la homilía: Sobre la necesidad de mantener la fe y de ser coherente en nuestras actitudes tanto para nosotros como para afuera, o recordando que lo importante es que sabemos que la Victoria final será de Dios y estando de su lado, pase lo que pase, estaremos en el bando correcto.
Nos dirigimos desde allí a nuestro cercano Círculo Carlista Virgen de los Reyes donde pudimos saludarnos los asistentes.
Dirigió unas palabras a todos Gonzalo García, que habló sobre el significado de defender la tradición, que no es defender un programa concreto en un momento concreto sino la continuidad de la cadena de los siglos de la que hablara Vázquez de Mella.
A continuación celebramos una comida de Hermandad en las mismas dependencias del Círculo pudiendo departir y charlar amigablemente entre los correligionarios presentes.
Desgraciadamente por un fallo técnico no podemos ofrecer la grabación preparada del acto, pero podemos suplirla con la tomada desde el fondo de la sala con un móvil que, aunque no tiene el mejor encuadre ni sonido, sirve para recordar el acto celebrado.

No es por la cruz, es por la Cruz

Al hilo de la profanación de la Cruz arrancada en Callosa de Segura ayer leía algo muy interesante en una red social. Hablaban de cómo algunos fueron concediendo, concediendo, pensando que tapando primero la placa con los nombres de los caídos, eliminándola después, dejando sólo la cruz desnuda a las puertas de la iglesia del pueblo los fervores memorísticos serían saciados.
Pero esos que concedieron y confiaron no fueron capaces de entender lo que era evidente: No pararán jamás hasta erradicar cualquier vestigio, máxime si ese vestigio es una cruz. Porque evidentemente su interés por la “memoria democrática” no es sino un impulso de odio, y como todo impulso de odio es luciferino.
Esperemos que a alguien le sirva de lección y sepa que la concesión es siempre el primero de muchos pasos hacia el precipicio que tenemos detrás.

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Ciclo de conferencias: La vocación política del seglar.


En una nueva sesión del ciclo de conferencias de nuestro Círculo Carlista Virgen de los Reyes de Sevilla recibimos en esta ocasión al el Rvdo. Padre D. José Antonio Parrilla Sarmiento, Cura párroco de San Francisco Javier de nuestra ciudad y Capellán de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla (El Silencio).
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Agresiones y revolución sexual


Me bastaré de dos hechos recientes como marco situacional: la reciente detención del acusado de agresión ‘el chicle’ y la detención de ocho individuos en el fin de año alemán. En primer lugar, la detención del Chicle ha causado un sorprendente efecto sorpresivo en la sociedad, a pesar de que la aparición de un agresor en serie de mujeres en los tiempos que corren constituye un acto tristemente cotidiano. En el caso de los detenidos alemanes, me temo que es lo ordinario en agrupaciones masificadas donde la sobriedad brilla por su ausencia.
Como marco conceptual, nos dirigiremos a Francia, a mayo de 1968. Este desastroso acontecimiento conforma la última de las revoluciones que el mundo ha sufrido. Frente a las revoluciones anteriores (protestante, liberal y marxista), la revolución del 68 es una revolución a nivel personal y no colectivo. Toma el falso concepto de libertad de las anteriores (asimilándolo con la liberación), pero en este caso lo aplica a la propia persona y ataca de forma patente a la naturaleza humana. El resultado de esta mezcolanza de errores es: Yo con mi cuerpo hago lo que quiero.
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