España

banderaespana Somos españoles y tenemos que sentirnos llenos de un ideal que espolee nuestros ánimos, acelere el ritmo de nuestros pasos y encienda en nuestras pupilas la luz de España, no nos cabe en el pecho los estrechos horizontes del egoísmo, la desgana y la desazón.
Todavía hay que creer en la fuerza del ideal, en la bandera del ideal, como algo por lo que vale la pena luchar y combatir. Es el camino para que nuestra alma se encienda en el amor a la virtud y sea capaz de entregarse a la lucha y al sacrificio que sea necesario. El llenar el corazón de amor a España es siempre una forma de combate, y si en nuestra alma no se enciende la llama del heroismo es dificil que pueda ser la cuna de la virtud. Hay que mirar hacia arriba con razones más hondas que un mero convencionalismo, golpeando al corazón. Necesitamos sentir la caricia de un lenguaje que nos ponga en contacto con nuestro pasado, y que al elevarnos hacia Dios nos haga comprender que el hombre es el eslabón de una cadena que se aferra a la vida y en el ejemplo de las pasadas generaciones.
Una extraordinaria fuerza de convicción alienta y da al alma el impulso que necesita para soñar y para volar. Las decisiones hondas pasan por el corazón y acostumbran a hacer su nido en él como un bello sueño que ya no se puede desvanecer.
El amor hacia nuestra Patria nos hace identificarnos con ella, desvela los secretos de nuestra alma y nos hace ser una misma cosa de ella. En nuestra Patria es posible contemplar cómo la mayoria de los españoles vibran aún en católico, entonces
España debe levantarse a la altura que le corresponde, debe temblar por los grandes ideales. En nuestras mentes pensamientos arrogantes, en nuestros pechos sentimientos de hidalguía.
José María Pérez Beltrán
Caballero legionario

5 comentarios en “España

  1. Una alegría que hayamos recuperado este blog. Ánimo a todos para comentar o escribir artículos de opinión y/o de actualidad.
    De acuerdo con este artículo en su totalidad; el pequeño problema es la falta de ideales y convicciones de una gran parte de los españoles, pero las personas que sí los tenemos claros tenemos el deber de seguir luchando por ellos con todos los medios que tengamos a nuestro alcance. Un abrazo en Cristo Rey

  2. Lo suscribo totalmente. No añado ni quito una coma. Pero no basta con albergar tan nobles sentimientos. Tenemos que contagiarlo, propagar ese fuego a los demás. Tarea harto difícil en los tiempos que corren, con el ensuciamiento (no sé por qué lo llamarán lavado) de cerebro a que ha sido sometida la sociedad. Pero por mí que no quede.

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