Diálogo de besugos

La Parrala, dicen que era de Moguer, y otros aseguran que era de La Palma…”. Así comenzaba la famosa canción española que nuestros padres y abuelos cantaron en muchas ocasiones y que, tras el paso de los años y sin ponerse nunca nadie de acuerdo, aún mantiene la incógnita de saber cuál fue el lugar de nacimiento de la famosa intérprete de aquél café-cantante… Esa es la misma impresión que me ha quedado antes, durante y después del “aplaudido” por todos los expertos, debate electoral que mantuvieron el pasado día 7 los candidatos de las, a pesar de los pesares, dos fuerzas de mayor peso del panorama político español.

            De una parte, el ladino Sr. Pérez, (Rubalcaba por su mamá), me defraudó hondamente al dejar a un lado su característico talante maquiavélico para centrar su discurso político en una especie de interrogatorio policial hacia el adversario. Es como si una mezcla de Sherlock Holmes y Chiquito de la Calzada con el semblante de la etiqueta de Anís del Mono se vistiera de “reporter Tribulete” para machacar a preguntas comprometidas a su contrincante. De otra parte, el anodino Sr. Rajoy, (Brey por la suya), no me defraudó en absoluto. Es tan transparente y tan previsible que, desde su apariencia de “ateneísta tertuliano-liberal del Siglo XIX”, se limitó a leer datos y porcentajes como quien defiende su cátedra en cualquier “Asociación Económica de Amigos del País”. Mucho engolamiento, mucha morisqueta y mucha verborrea para sacar sólo en claro que su oponente miente mucho y que no está dispuesto a aguantar insidias de ninguna clase.

            El primero, con un programa político que en definitiva no es sino más de lo mismo. Por mucho que lo aderece, que resucite a cadáveres políticos como González ó Guerra para que le saquen las castañas del fuego, que no nombre para nada a su hasta ahora jefe de filas, el Sr. Rodríguez (Zapatero por la madre que lo parió), que continúe pareciendo estar a la vanguardia de los derechos y de la progresía más descarnada y que defienda lo indefendible en una candidatura que no es sino secuelas del Gobierno más desastroso que se ha visto en España desde que el Mundo es Mundo. El segundo, con un programa político absolutamente gris. Basado fundamentalmente en medidas económicas abstractas elaboradas en el laboratorio económico-pepero que antaño dieron sus frutos pero que, evidentemente, en el futuro les va a costar bastante más trabajo y más tiempo aunque la gente se crea que la victoria del PP va a ser la panacea del retorno de lo que ellos mismos llaman la “economía del bienestar”. Quitando, como digo, el aspecto económico del programa, de lo demás no se saca nada en conclusión. Todo puede ser válido en una España en la que ya todo es válido. Ni chicha, ni limoná, que decía el castizo…

            De los dos programas políticos y de ambos candidatos me resistiría a dar mi opinión por principios, pero mientras que del programa político del PSOE voy a omitir mi parecer por higiene mental y por las náuseas que me produce la sola suposición de que haya alguien que pueda votarles; del programa político del PP sí voy a opinar por coraje y por decencia:

 

1.- ¿Va a derogar el PP toda ley que ampare cualquier supuesto que contemple la posibilidad de abortar?. NO, sólo va a modificar la existente.

 

2.- ¿Va a derogar el PP la mal llamada Ley de matrimonios homosexuales?. NO, va a estar a lo que diga el Tribunal Constitucional.

 

3.- ¿Va a impedir el PP la investigación con células-madre embrionarias?. Quizás se hable, se debata, se argumente… pero NO.

 

4.- ¿Va a hacer el PP que tanto los partidos políticos como los sindicatos se autofinancien sólo con las aportaciones de sus afiliados?. No se sabe… pero NO.

 

5.- ¿Va a derogar el PP la actual Ley Electoral que impide a las formaciones políticas minoritarias presentarse a las elecciones como ha sucedido ahora?. Evidentemente, NO.

 

6.- ¿Va a eliminar el PP la asignatura de adoctrinamiento masónico “Educación para la Ciudadanía?. NO, sólo va a “azucarar constitucionalmente” su contenido.

 

7.- ¿Va a derogar el PP todas las leyes prohibicionistas del Gobierno Zapatero?. Las modificará, les “lavará la cara”, las redactará de nuevo, pero al final… NO.

 

8.- ¿Va a frenar el PP los ánimos independentistas de catalanes y vascos creando mecanismos legales que impidan la descomposición de la Patria?. Aunque quisieran, (que lo dudo), ya no podrían hacerlo de una manera políticamente correcta. Así que NO.

 

9.- ¿Va a acabar el PP con ETA?. Rotundamente NO.

            Todas las preguntas tienen respuestas negativas y las que pueden tener algo de positividad vienen aderezadas con condicionantes, lo que hace que la ambigüedad sea la nota predominante en el programa del PP. Creo que la única verdad que ha dicho el candidato del PSOE en su vida es que “el programa del PP está redactado de forma ambigua para que la gente entienda una cosa y la contraria”.

 

            En definitiva; esto no son unas elecciones políticas. Son unas elecciones estrictamente económicas, donde los españoles le van a dar el voto al PP para ver si ellos arreglan la catástrofe en la que nos ha metido el gobierno del PSOE. Señores del PP, no crean que España está con ustedes, es que está contra los otros y le va a votar a ustedes como “mal menor”. Ustedes se han apoderado del voto cautivo del católico tibio, pero ese mal menor que ustedes representan no les exime de ser un partido político anti familiar y proabortista y, por muy menor que sea el mal que representan, no deja de ser mal porque obvian en su programa político los principios innegociables que proclamó S.S. Benedicto XVI y que los carlistas, como católicos, defendemos a ultranza.

            Sigan Vds. debatiendo, refutando, atacando al contrario, embarrándose en dialécticas ausentes de contenido, llenándose el bolsillo con dinero ajeno y viviendo a cuerpo de Rey, (del que dicen que tenemos ahora, no de los de verdad…) que yo seguiré con la cancioncilla con la que empecé este relato: “Que sí, que sí, que no, que no, que a la Parrala le gusta el vino…” y ni harto de vino votaría el día de las elecciones.

 

Manuel Nieto de Nevares.

1 comentario en “Diálogo de besugos

  1. No lo vi, me parecia estúpido sentarme a ver el teatrillo de cristobitas que previamente, como en todos las obras u obrillas de teatro, existe un guión. Cuando me han contado o he visto algo en tv., me han parecido besugos sin diálogo.
    Y, según creo, Pérez Rubalcaba hubo un momento que le dijo a Rajoy «ahora es ud. el que miente..», dando por hecho que el lo había hecho antes.
    Patético

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