El sectarismo da miedo

Leí el 24 de junio del 2010 un artículo de Hermann Tertsch en el periódico “ABC” que me llenó de auténtico pavor. Sucintamente, venía a decir que para ser más modernos y estar en consonancia con ¿nuestros aliados? deberíamos reconocer la independencia de Kosovo tal y como nos lo manda Yanquilandia. Que Serbia debe hacer como Alemania: Perder su territorio mientras que la Unión Europea le aportará feliz progreso en el concierto de las naciones civilizadas. ¡Qué fácil es el mundo para uno de los máximos voceros de Esperanza Aguirre! Pareciera que el Risk se hizo expresamente para él.

Que un neocon que ha estado aplaudiendo “guerras preventivas” por activa y por pasiva nos pida de buenas a primeras que reconozcamos a un engendro dirigido por terroríficos mafiosos que usan el islam como parte de una enrarecida mitología “etno-nacionalista” – y que todos tengamos que subvencionarlo a troche y moche – en principio nos causaría asombro. Pero no lo creamos del todo incoherente. Simplemente el sectarismo es así. Y da miedo.

Imagínense que un buen día a Marruecos le da por Ceuta y Melilla al igual que les dio por el Sáhara y por el Perejil; como le podría dar por Andalucía o por toda España en nombre de un Al Andalus idílico que le estamos promocionando desde aquí. Comoquiera que la tiranía alahuita es aliada preferente de Estados Unidos aun al margen de la OTAN, la administración gringa pertinente reconoce los “hechos consumados e irreversibles” (Heil Hegel!) y un tribunal de chichinabo en La Haya emite un fallo favorable al sultanato de Rabat, ese que guarda tan buenas relaciones con Felipe González y N. Sarkozy. La respuesta de Tertstch y compañía sería la misma: Aceptemos los hechos sin reparar en la injusticia ni en la historia ni en nada; seamos fieles perritos falderos sin voz ni voto y la Unión Europea hará el resto. Eso sí, herr Hermann dice que no se pueden establecer paralelismos con Vascongadas y Cataluña. ¡Acabáramos! Ciertamente lo del Kosovo no tiene paralelismo con nada; constituye una aberración cuyas terribles consecuencias a lo mejor calibraremos cuando nos rechinen de veras los dientes.

Sea como fuere, al menos cada día queda más claro lo que es el europeísmo: Un ente que no sirve ni como protectorado barato. Y por toda la Gran Albania (Proyecto que en su día fue apoyado por el socialismo racista de Hitler), los retratos de Clinton, Bush y Obama entrelazados con los aullidos de las mezquitas. En nombre de la libertad y la tolerancia, faltaría más. Y que no se nos olvide: Con la bendición explícita del estado de Israel, el que según Tertsch y demás compañía sectaria nos salva continuamente del islamismo.

Del miedo sectario, líbranos señor.

De todos los neocon, esos que no pueden negar que llevan el trotskismo en la sangre, líbranos Señor.

Del europeísmo que prohíbe los crucifijos desde Estrasburgo, líbranos Señor.

Líbranos Señor de todo mal, y ayúdanos por la Hispanidad y la Cristiandad.

Amén.

Marquês de Almedina

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2 respuestas a "El sectarismo da miedo"

  • gaussiano dice:
  • Francisco dice: